El País, 26 de febrero de 1997

 

En esta columna periodística, Maruja Torres muestra su disconformidad por la clonación de la primera oveja, conocida mundialmente por el nombre de Dolly, lo que constituye el tema de un texto argumentativo, en el que podemos observar elementos propios de este tipo de textos, tales como la exposición o enunciación del asunto que aparece en el primer párrafo con datos de la clonación, acompañados de las dudas que muestra la autora. Ésta plantea  la hipótesis en el segundo párrafo (lo único que puedo hacer es expresar mi perplejidad: me sobrepasan, l. 20- 21) que se demuestra con los argumentos (encabezados por el conector contraargumentativo ahora bien, l. 22), basados en la creencia de que servirán para enriquecer a los propietarios (l. 25) y en las consecuencias que acarreará para los animales que participan en las fiestas de los españoles. Los conectores aditivos además (l. 26), hasta (l. 31) e incluso (l. 34) refuerzan la explicación. El tercer párrafo, encabezado por el reformulador de distanciamiento en cualquier caso (l. 42), encierra la conclusión: O sea, que parece que les gusta mucho jugar (l. 51-52).

 

Al referirnos al planteamiento argumentativo del texto ya hemos sugerido la estructura que se reparte entre los tres párrafos: Dudas que expresa la autora, formuladas con interrogaciones, sobre la clonación de mamíferos (primer párrafo), cómo nos va a afectar ese descubrimiento (segundo párrafo) y el juego con la vida que supone la clonación para los científicos (tercer párrafo).

 

Ahora bien, conociendo el estilo de esta singular periodista, debemos buscar el lector modelo que pide el texto desde la primera frase, y, a partir de la comprensión de la fina ironía y del ácido humor que se desprende, desentrañar el verdadero sentido de la columna de Maruja Torres.

El lector se inscribe en el texto no sólo mediante el plural asociativo presente en dos ocasiones en la columna (nuestras copias, l.12 y  nuestras entrañables fiestas l. 30), ni sólo tampoco por la deixis les diré (l. 23), sino también por los guiños que lanza la autora para que, activando los conocimientos enciclopédicos y desentrañando la

información implícita, seamos capaces de entender desde la primera línea la polifonía que supone: cosa de mucha maravilla y mucho susto (l. 1-2), con la que la locutora se esconde tras la enunciadora que nos remite a la prosa clásica en un tono claramente jocoso y ligeramente irónico. Con este mismo tono están inscritas las frases citadas de una famosa canción del cantante popular José Luis Perales: ¿Y cómo es ella? ¿A qué dedica el tiempo libre? (l. 4-6).

Sabemos también, como lectores que compartimos informaciones, que es costumbre de un pueblo de la provincia de Zamora (Manganeses de la Polvorosa) arrojar desde el campanario una  cabra el día que los quintos celebran su fiesta, acción muy criticada y recientemente prohibida, después de haber sido aireada en los medios de comunicación. Por esta razón, cuando la autora dice que la clonación posibilitará que se despeñen más cabras desde más campanarios (l. 28-29), somos capaces de entender la ironía que encierra y descifrar el sentido de que la clonación de animales no puede reportarnos nada bueno, dado el trato que les damos. La misma explicación tiene la referencia que hace Maruja al mundo de los toros tan cuestionado por el maltrato y el sufrimiento que supone para ellos la participación en los diferentes actos festivos donde el astado es el protagonista.

Conociendo lo descreída que es la periodista, las frases hechas referentes al mundo cristiano: este mundo pecador (l. 3), bendito limbo (l. 7) y no lo quiera el cielo (35) adquieren así una lectura irónica que refuerza el carácter ligeramente humorístico que recorre todo el texto.

 

Así las cosas, llegado el final, el lector que ha mostrado su empatía con el punto de vista de la autora, en defensa de los animales, es capaz de interpretar la frase parece que les gusta mucho jugar, de tal manera que entendemos: con la vida no se juega.

 

Insistiendo algo más en la información implícita, podemos hacer una nueva lectura fruto de las presuposiciones que se extraen de las interrogaciones que se plantean en el primer párrafo. ¿Está realmente escribiendo Maruja sobre la clonación de animales? ¿No estará vinculando nuestro destino al de los mamíferos? Las preguntas que plantea desde la línea 10 hasta la  18 se caracterizan por la personificación: maldecirán... tendrán nuestras copias... acabarán por rebelarse. Aunque comienza hablando de la oveja, los sujetos agentes de los verbos que expresan la personificación son: seres clónicos, nuestras copias. La alusión a la duda existencialista de la famosa frase de Hamlet refuerza la interpretación que estamos dando a las palabras de la escritora que se amplían lógicamente con la intertextualidad  expresada con el complejo de Edipo y la famosa película de Ridley Scott: todas estas conductas están recorridas por la isotopía de la existencia humana. Añádase también la personificación que aparece en la l. 40-41: los toros tienen añoranza de la tradicional canción de cuna.

 

Por eso podemos decir que el tema del texto progresa de manera constante, desde la clonación de Dolly, la oveja que no nació de padre, pobre bestia, seres clónicos, nuestras copias, ganado clónico, astados de laboratorio, fotocopias genéticas, toros sin madre, engendro... que, con sus correspondientes referentes anafóricos y elipsis, mantienen la cohesión léxica de un texto donde los marcadores están al servicio de la finalidad pretendida de la autora: convencer al lector de que los logros científicos de la clonación de animales no aportan nada bueno para el hombre y que con la vida no se juega.

 

En síntesis, al tratarse de un artículo de opinión, la autora está inscrita en el texto con diferentes mecanismos modalizadores: abundancia de interrogaciones en el primer y segundo párrafo; deixis de primera persona: me pregunto, mi perplejidad, me sobrepasan, me pongo... Pero queremos resaltar lo que ya hemos dejado dicho anteriormente: destaca en el texto la participación que da la autora al lector de quien exige activar los conocimientos enciclopédicos, la capacidad de leer la información implícita y la intertextualidad para, a través de la ironía, las personificaciones y el fino humor, hacerle comprender que está hablando de nosotros, de la vida y que con la vida no se juega. No en vano a la hora de seleccionar los animales en los que reflejar las consecuencias de la clonación, ha tomado como modelos aquellos que sufren malos tratos en compensación por la diversión que nos aportan, por el juego que nos dan.

 

Ficha del comentario

 

Tipo de texto: argumentativo; género: columna periodística de opinión.

Adecuación

·        Conocimientos enciclopédicos

·        Información implícita: presuposiciones, inferencias e implicaturas

·        Voces del discurso: locutora, enunciadores, lector modelo

·        Intertextualidad

·        Punto de vista y empatía

Coherencia

·          Tema del texto: Contra la clonación

·          Estructura: exposición, hipótesis, demostración y conclusión

·          Progresión de tema constante

·          Isotopía

Cohesión

·                    Marcadores textuales: reformuladores explicativos y de distanciamiento,      conectores contraargumentativos y aditivos

·                    Discurso citado: estilo directo

·                    Modalización: discurso subjetivo con fuerte invitación al lector

·                    Cohesión léxica: campos asociativos

Recursos estilísticos

·            Ironía

·         Personificación

 

 

 

Teyo López Pinacho

Profesor de Lengua Castellana y Literatura

IES BARAÑÁIN