PRUEBA DE LENGUA Y LITERATURA. OCTUBRE. IES PERALTA 99/00

 

GOBIERNO/DESTINARÍA 200 MILLONES PARA FINANCIAR ALTERNATIVAS EN EL FIN DE SEMANA

Subvenciones para una noche sin drogas   HAY QUE APLICAR LO MISMO QUE HEMOS DICHO EN EL TEXTO ANTERIOR

 

Madrid. La ronda más light la pagará el gobierno. Frente al colocón, frente a la cogorza sin límites, la administración acaba de presentar su apuesta por el ocio limpio de polvo y cañas: subvenciones para las localidades que promuevan actividades alternativas a la fiebre etílica del sábado noche.

Gonzalo Robles, delegado gubernamental para el Plan Nacional Sobre Drogas, anunció ayer los detalles de una batalla que se antoja larga y costosa.

Todos los ayuntamientos de capitales de provincia están llamados a la trinchera para presentar sus proyectos, que deberán aplicarse entre los meses de enero y junio del 2000.

La ejemplar paradoja: el dinero que sustenta la feliz idea ha salido del Fondo de Bienes Decomisados al Narcotráfico.

“En el mundo desarrollado se  ha llegado a la idea de que para divertirse hay  que consumir drogas y esto no es así”, señaló Gonzalo Robles.

¿Por qué los ayuntamientos? “Creemos que son el instrumento más adecuado para llevar a cabo  programas de este tipo, porque es la administración más cercana al  ciudadano, ellos son los titulares de los centros culturales, de polideportivos, de salas de exposición...”

todos los municipios interesados en rebajar el calor de la noche han de presentar sus propuestas alternativas al Plan Nacional. Una comisión técnica aprobará y subvencionará las que considere más interesantes.

Algunas ciudades ya han desarrollado iniciativas similares. La idea del gobierno es generalizar e institucionalizar la cuestión.

“Estamos fomentando la cultura del ocio constructivo, lugares en los que habrá fiesta y diversión, pero nunca drogas”, recalcó.

El anuncio de Robles se produjo durante las III Jornadas Adolescentes, Drogas, Ocio y Tiempo Libre -organizadas por Proyecto Hombre-.

En su balance anual, la asociación señaló dos datos relevantes tras radiografiar a los adolescentes que visitan sus centros: 1) ha bajado el consumo de las drogas de síntesis y 2) durante la última década, se ha adelantado en dos años (de 18 a 16) la edad en que los jóvenes comienzan a tomar cocaína.

 

 

 

P. Simón, “El Mundo” 21-10-99

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