Cuando tenemos que afrontar el apartado de la COHESIÓN dentro del texto, no podemos obviar la importancia que la interrelación los distintos elementos del lenguaje verbal tiene. Importancia que destacaremos en las relaciones de las recurrencias de las que el autor se ha servido para que el texto tenga coherencia y el discurso resulte inteligible.

Uno de los elementos más destacados es la presencia de repeticones con las que se destaca la atrocidad y lo cruento del crimen que ha ocasionado la autopsia, motivo principal de este fragmento (“siete heridas” l.1 y  24, “perforaciones” l. 2, 6 y 20); la repetición por derivación (perforaciones” l.20 y “perforado”l.6; especial interés tiene la repetición del antropónimo “Santigo Nasar”, y la tiene porque es el protagonista, la persona sobre la que se ha realizado la autopsia.

Algunas sustituciones que evitan repeticiones y que permiten relacionar unas partes con otras son los anafóricos “lo” l.3, “le”, l.3, pronombres personales, y también los demostrativos anafóricos “una” y “otra” l. 20 y 21.

Otro tipo de relaciones que contribuye a dar visión de unidad es el campo semántico de los órganos del cuerpo humano. La enumeración de estos, tan exhaustiva, aporta además de dramatismo, una visión unitaria, global: “hígado” l.1, estómago” l.3, “páncreas” l.4, etc. Avalando esta idea hemos de citar los campos asociativos: “autopsia”, “heridas”, “perforaciones”, “sangre”, “contenido gástrico”, etc.

Con los sinónimos “numerosas” y “múltiples”, se subraya la abundancia de heridas que prácticamente se extendían por todo el cuerpo; y los antónimos “derecha” e “izquierda” contribuyen a la precisión científica con la que tanta relación guarda “per se” la autopsia dentro de la medicina.

Como corresponde al lenguaje literario, tipología a la que se adscribe este fragmento, observamos que las connotaciones son abundantes y con esta intención se pueden comentar algunos de los recursos literarios con los que el texto intensifica la escena descrita, cargada de brutalidad. Podríamos decir que la descripción es hiperbólica, parece que resulta mucho más expresiva e impactante al contar tantos detalles pormenorizados. A ello contribuyen, por otra parte, las metáforas (“témpanos de sangre” l.7, “lodazal”, l.7), la comparación (“Parecía un estigma del Crucificado” l.15) y la ironía de la línea 17.

Como corresponde a la modalidad de la descripción, predomina el estilo nominal: se enumeran los órganos dañados, encontramos verbos copulativos (l.1 y 2), abundan los sustantivos concretos (“higado”, “medalla” l.13, “herida”), los adjetivos calificativos pospuestos (“gástrico” l.8, “torácico” l.9, “delgado”l.5), aposiciones (l.11 y 12), sintagmas preposicionales, proposiciones adjetivas y sustantivas, además de los pretéritos imperfectos, propios de la descripción. De esta manera la escena se traslada con mayor realismo, acaso patetismo, al lector. Es un ejemplo de prosopografía con algunas pinceladas de etopeya.

Las formas verbales son relevantes en la medida que muestran un pasado frente a un presente ya que el narrador-personaje, con técnicas propias del periodismo, está tratando de reconstruir los hechos. Se trata de un reportaje para el que él –amigo de Santiago Nasar- busca distintos puntos de vista para su elaboración. El presente “dice” (l.14) presenta una antítesis con el pasado que caracteriza a todo el fragmento (“tenía” l. 2, 11, 13). En relación con todo esto, haremos alusión al estilo indirecto predominante, frente al estilo directo que permite acercarnos los hechos al presente y dotarlos de mayor actualidad.

Entre los marcadores supraoracionales,  destacaremos la conjunción copulativa “y” que a lo largo del fragmento se repite varias veces. Aporta un matiz aditivo y, como otros elementos comentados, aporta unidad y una visión global del tema de la autopsia. Otros conectores significativos son: el nexo correlativo “tan… que”, indicador de la relación causa-consecuencia (l.3), “sin embargo” (l.27), nexo característico del contraste o de la refutación, y “es decir”, que en esta ocasión tiene un significado de contraste más que de reformulador.

Otro tipo de marcadores del discurso son los numerales cardinales “siete”, “cuatro”, “seis”, etc. Ligados también a la precisión del lenguaje científico mencionado antes.

Otro elemento que sólo se puede comprender con la lectura del texto (intertextualidad) es la importancia de lo religioso; se habla de la medalla de la Virgen del Carmen, “parecía un estigma del Crucificado” l.14, e incluso el simbolismo del número siete, que significa en la Biblia “muchos”.

Concluyendo, diremos que hemos destacado recurrencias léxico-semánticas y morfosintácticas para comprobar la cohesión de este fragmento rico en connotaciones. Y que su coherencia y su análisis dentro de la obra a la que pertenece, nos permiten definirlo como un acto de comunicación.