TIPOLOGÍA

El fragmento que hay que comentar, según se puede leer a pie de página, corresponde a la novela de Gabriel García Márquez, ínclito escritor de Cien años de soledad y laureado con el Premio Nobel de Literatura. La obra a la que pertenece es Crónica de una muerte anunciada.

Un solo fragmento puede presentar dificultades para definir al género al que pertenece. Los conocimientos previos nos permiten conocer el universo del subgénero de la novela: la trama novelística, los personajes, el espacio, el tiempo, y sobre todo su elaboración tanto del lenguaje como de la realidad a través de la ficción.

La tipología predominante es la descriptiva, pues el narrador nos trasmite con detenimiento una escena cruenta, dramática y morbosa, que corresponde a la autopsia que se le hizo al protagonista Santiago Nasar. Hay rasgos por los que se puede hablar de prosopografía e incluso de etopeya. Por otra parte, se nos exponen distintos puntos de vista de algunos personajes que conocieron los hechos.

Algunas marcas son propias del diálogo en relación con la crónica.

Como reza el título Crónica de una muerte anunciada, la influencia del lenguaje periodístico, se encuentra presente en el fragmento y, por supuesto, dentro de la obra. Se localizan testimonios directos con los que reconstruye aquella muerte absurda de Santiago Nasar y los acontecimientos que le sucedieron.

Se entienden, además, algunos rasgos lingüísticos  de la descripción muy próximos al lenguaje científico, debido a la relación que tiene el tema de la autopsia aquí tratado, con el mundo de la medicina y en definitiva de las ciencias.

La estructura del fragmento es circular, como en general lo es la obra en sí.

Rasgos propios del lenguaje literario son los valores connotativos,  su finalidad estética, la perdurabilidad y la inalterabilidad de la obra, su posibilidad de varias lecturas y la importancia de la función poética dentro de la obra.

Su ámbito es el estrictamente literario, la obra ha creado su propio referente y presenta la reconstrucción de una noticia a la que se le añaden elementos míticos, leyendas, fantasía y ficción.

 

ADECUACIÓN

El fragmento que se comenta a continuación sólo se podría entender como acto de comunicación dentro del contexto de la novela de García Márquez Crónica de una muerte anunciada. Por sí solo no constituye un mensaje inteligible.

Gabriel García Márquez es el locutor o emisor real y se pueden distinguir varios emisores internos o enunciadores por lo que hablamos de polifonía. Destaca la tercera persona del narrador que en esta ocasión es un narrador-personaje, testigo o cronista, que en algún momento se desdobla a través de la ironía . Se limita a contar lo que él vio o lo que le han contado nada más. Significativos resultan las otras voces del discurso: el mensaje del informe, la presencia del P. Amador y la del Doctor Dionisio Iguarán.

La actitud del emisor-narrador se presenta como objetiva, si bien se desprende un tono irónico y crítico. Su nivel cultural estaría definido  como medio alto, acaso en la descripción de la autopsia se muestre próximo al especialista.

El registro que utiliza es formal y culto. Se caracteriza por la selección del léxico, “estigma” l.19, palabras cultas, “hepatitis”l. , el orden,  la precisión y la elaboración del lenguaje mediante la combinación de coordinación y la subordinación, aparte de otros recursos literarios.

Se podría hablar del papel social del emisor real, Gabriel García Márquez, prestigioso narrador hispanoamericano, cuya labor le fue reconocida al otorgarle el Premio Nobel de Literatura. Evidentemente tiene una gran influencia entre sus lectores y en la escuela de escritores que le imitan.

El receptor real es aquella persona a la que le llega la novela citada anteriormente como entretenimiento: un aficionado a la lectura. Sin embargo, entendemos como receptor modelo aquel lector culto, conocedor de la obra del autor colombiano, un estudioso de la novela hispanoamericana, una persona que trabaja en una tesis sobre el autor de Cien años de soledad, etc. Su cultura será media alta y no se cree que el destinatario haya influido en el momento de creación de la obra.

Otros destinatarios que se pueden contemplar son los internos, puesto que la novela sigue técnicas periodísticas, es al entrevistador al que se dirigen algunas de las voces del discurso.

La relación  que se establece entre el emisor y el receptor es unilateral, diferida y a distancia. Ambos son aficionados a la literatura,  de nivel cultural medio-alto, y en algún caso podría existir la complicidad propia entre un escritor y sus adeptos. Algunos de los lectores pueden compartir de modo más directo la situación en la que se conforma la novela, pero la mayoría se enfrenta a un mundo nuevo, el mundo de la sociedad latinoamericana, donde lo mítico, lo legendario, lo real, lo fantasioso, las costumbres, las tradiciones, la religión, etc. Dificultan la manera de contar, para lo que algunos hablan de lo real maravilloso. Esto deja de manifiesto que los conocimientos previos son fundamentales para, primero, contextualizar el fragmento en la obra, y, segundo, para poder entender la peculiaridad del escritor latinoamericano en esta época.

Asimismo, queda explicada la presencia de la intertextualidad; por otra parte, de la lectura del fragmento se desprende cierta información implícita: las entrevistas, el carácter científico, la ironía o la crítica al clero.

El código se caracteriza por su elaboración, por la selección precisa del léxico, por la presencia de patrimoniales y cultismo relacionados semánticamente (hígado y hepatitis), el orden de la descripción y de la narración y por algunas expresiones coloquiales, con las que se gana en espontaneidad y se caracteriza a los personajes  con la naturalidad de las marcas diafásicas frente a al formalismo del narrador.

No se observan rasgos lingüísticos para poder indicar el tiempo en elque suceden los hechos, y mediante algunos deícticos “a la derecha” o “a la izquierda”, se aprecia por momentos el lugar ayudado del contexto.

El marco textual en el que el fragmento cobra sentido es dentro de la novela, en el género de la narrativa y de acuerdo con el conocimiento que el lector puede tener acerca de las circunstancias en las que suceden los hechos: conservadurismo, supersticiones, leyendas, arraigo a los ancestros, etc.

La intención comunicativa aparentemente es objetiva, en este sentido se podría hablar de la función representativa: oraciones enunciativas, verbos en indicativo, adjetivos pospuestos, orden en la frase y en la descripción, sustantivos concretos, etc. Sin embargo, la importancia del texto literario va estrechamente ligada al lenguaje connotativo, encargado de transmitirnos la brutalidad, la crueldad y la morbosidad con la que se transmite la información. De esta manera, la modalización  es significativa: los adjetivos valorativos “brillante” e “indignado” son muestras de evidentes de impresiones subjetivas; por medio de la metáfora “lodazal del contenido gástrico” o la comparación “parecía un estigma del Crucificado” permiten que el lector pueda ser más conmocionado, sorprendido, e impactado. Con la ironía de la l.19 se consigue distanciar de los hechos para poder criticarlos mejor; y en la expresión “tenía que ser un cura…” la crítica al estamento eclesiástico se ve reforzada por la perífrasis modal “tener que ser” que sirve para identificar la ignorancia con el clero. Por estos motivos, entendemos que la función poética es fundamental en el fragmento de Crónica de una muerte anunciada. La conclusión del informe resulta una perogrullada: murió de las hemorragias que causaron las heridad.

Como conclusión, hay que destacar la importancia del conocimiento del contexto para poder entender el fragmento, por supuesto que son necesarios algunos conocimientos previos, vemos cómo el autor consigue que la descripción tenga coherencia y unidad y solamente en esta situación, constituiría un acto de comunicación.

                                                    COHESIÓN