Tema del texto “La Generación X”, de A. Gala

 

El autor demuestra una fe ciega en las cualidades de la juventud actual.

Confianza en que la  juventud actual creará un mundo mejor.

 

Esquema:

 

1.- Discrepancias frente a la denominación “Generación X”

 

1.1.- Posibles argumentos para tal denominación

 

2.- Uniformidad en la juventud

 

3.- Rechazo del concepto de generación

 

4.- La juventud: colectivo lleno de buenos deseos

 

4.1.- Integridad

4.2.- Amistad

4.3.- Amor

4.4.- Honestidad

4.5.- Búsqueda de la justicia

 

5.- Colectivo realista

 

6.- Demostración por parte del autor de una fe ciega en la juventud.

(Faltan las etiquetas, números de las líneas, el título e incluso decir el tipo de estructura. Puedes añadir con cada idea principal o secundaria, entre paréntesis, si se dan argumentos, de qué tipo son).

 

 

 

 

 

 

Adecuación:

 

¿Cómo el texto constituye un acto de comunicación?

Marcas lingüística por las que  determinamos al emisor: modalización, función dominante, tono, intencionalidad...

Receptor modelo: ¿En qué tipo de lector está pensando el emisor?; Se necesita un receptor colaborador, un lector al que sublevar, un lector informado, culto, con la misma ideología,  con opiniones distintas...

¿Hay marcas en el texto de relación entre emisor y receptor?

Es importante hablar del registro

La situación se debe explicar con marcas espacio-temporales del texto

Otros elementos para tener en cuenta: la intertextualidad, las reformulaciones, los conocimientos enciclopédicos,  las presuposiciones, las implicaciones, el ámbito de uso...

Influencia del emisor en la sociedad

Actualidad, validez

 

 

TIPOLOGÍA TEXTUAL

 

 

 

El autor de Anillos para una dama nos da la oportunidad de conocer su punto de vista en relación a un concepto: la Generación X. El tema objeto de controversia es que la juventud es denominada la Generación X y su tesis es que se trata de  una etiqueta inapropiada.

Se nos presenta como  un artículo de opinión, expositivo, explicativo, argumentativo y divulgativo.

Sobre la naturaleza expositiva (tipología) de este texto hemos de destacar algunos ejemplos: “Os llaman la Generación X”, “Cualquier generación es un enigma: no por ella misma, sino por la manera siempre incierta que tendrá de reaccionar ante el mundo que reciba”.

Los  elementos explicativos (tipología) adquieren una gran importancia como se deduce de su prolija presencia: “que prometía villas y Castillas”(l.12), “Unos escriben, pintan...”(l.28), “Otros padecen trabajos que no eligieron...”(l.34)... con ellos A. Gala pretende que su tesis se entienda más fácilmente, a la vez que aclara y concreta el mensaje.

Pero si algo destaca en lo que constituiría el desarrollo del artículo son los argumentos (tipología argumentativa) que esgrime para convencernos de que no hay motivos que justifiquen la denominación de la Juventud como Generación X. Así se alternan argumentos  de experiencia personal ”ni hacéis caso de las prohibiciones ya de fumar ya de otras cosas,...” (l. 65);  argumentos de singularidad  “Otros se plantean cada mañana cómo van a sobrevivir veinticuatro horas más” (l.36); argumentos de  contraste ”Vuestra estética es más sólida que la de vuestros padres” (l.59); argumentos de generalización  “No tenéis del futuro una visión optimista” (l,68).

De todo ello se infiere la intención de convencer al lector mediante un artículo intensamente modalizado, como se comprueba en las siguientes marcas lingüísticas: presencia del yo (l.15); empleo de expresiones y verbos modalizadores “no entiendo”(l.1), “me molesta” (l.9); juicios de valor “No obstante, la mayoría piensa” (l.46); o con la presencia de una lengua elaborada “que os transforma en un caleidoscopio” (l.27) o en “Cada cual es un francotirador que hace la guerra” (l.20).

En este sentido, por el tema que trata, humanístico, por la forma de abordarlo y por el lugar en el que se publicó (en un Semanal), hemos de resaltar su inquietud divulgativa. A. Gala quiere llegar a la mayoría y especialmente a la mayoría de los jóvenes. Pretende conseguir en ellos cierta complicidad, les envía una especie de guiño, en lo que encontramos las funciones apelativa y expresiva fundamentalmente.

Combina el registro culto con el registro coloquial, puesto que al dirigirse a los jóvenes intenta acercarse a ellos con un lenguaje de carácter intelectual salpicado de coloquialismos ”villas y Castillas” (l.12) y “el oro y el moro” (l.15)

La estructura que presenta es analizante deductiva, habida cuenta de que a lo largo del cuerpo del artículo va exponiendo argumentos para convencernos de su posicionamiento, volviendo al tema que lo ha originado en la línea 45 “¿dónde está aquí la X?”

(Mejor eliminar lo relacionado con el registro y las funciones del lenguaje)

 

 

PRAGMÁTICA O ADECUACIÓN

 

 

Este artículo de opinión en el que el autor de El manuscrito carmesí expone una especie de apología acerca de los jóvenes, en la praxis realmente tiene sentido, dada la presencia de una serie de elementos que lo adecúan a los fines del emisor. El emisor, por otra parte, presenta unas marcas lingüísticas que se hacen patentes en la presencia del yo, en las estructuras verbales, en los juicios de valor,  en algunos adjetivos explicativos “buenos amigos” (l.50), algunos verbos en subjuntivo “reciba” (l.8), o en la interrogación retórica “¿dónde está aquí la X? (l.45).

El receptor modelo es un colectivo juvenil con el que trata de congraciarse mediante un guiño de complicidad, aunque sospechamos que en realidad serán más los lectores asiduos a sus artículos, lectores reales, admiradores de su obra, o curiosos que cada día disfrutan leyendo el periódico.

En cuanto a la relación emisor-receptor, destacaremos el carácter unilateral y diferido del texto. No existe una relación entre ellos a no ser la buena intención del autor y el interés de algunos jóvenes por los libros y los artículos del emisor. De cualquier forma, es el punto de vista del autor el que le hace pensar que conecta con los jóvenes aunque es muy posible que la mayoría a los que se dirige no lo lean. Es con esa intención con la que trata de presentar un discurso en el que combina el registro culto (léxico seleccionado, lenguaje planificado, expresión correcta, anglicismos, combinación de la coordinación y la subordinación, etc.) y de registro coloquial (frases hechas, y expresiones como “echarse a la calle” (l.55) o “puestecillo” (l.39).

Por lo que vamos diciendo podemos considerar este texto periodístico, con ciertas reservas, un acto de comunicación, porque se cumplen los principales elementos, contextualizado en unas coordenadas espacio temporales, véase ejemplos en las generaciones que opone, padre e hijos, la época de los hippies y la de los yuppies, además las alusiones a la objeción de conciencia, la insumisión o la “aldea global”, son referentes  totalmente relacionados con épocas concretas; respecto al espacio, hemos detenernos en un desdoblamiento entre lo que es el texto en sí “Desde aquí “(l.92), y lo que es la sociedad española.

Aunque se emitió hace unos años (por la referencia a pie de página) todavía hoy tiene la misma validez, si bien se trata de un punto de vista muy personal, como es el del autor, contrapuesto a otro más general de quienes hablan de la Generación X.. No cabe duda de que Antonio Gala es una personalidad relevante en el mundo de la cultura actual y que ejerce con su opinión cierta influencia en el lector.

Su ámbito de uso es el periodismo y más concretamente la revista de “El Semanal”, o sea, la prensa española en una gran parte del territorio nacional y dirigida a un público heterogéneo (aunque en este caso prime la juventud, en teoría)

Las funciones del lenguaje predominantes son la apelativa y la expresiva. La apelativa se observa cuando A. Gala pretende llamar la atención sobre los destinatarios a quienes continuamente alude mediante el pronombre “os”: “Os llaman” (l.1), “por eso os quiero sanos” (l.83); respecto a la expresiva, hemos dado ya abundantes muestras de modalización a las que podríamos añadir otra interrogación retórica “Qué aldea global es ésta?” (l.82) o la interjección “ojalá” (l.89) con la que se introduce una oración desiderativa. A su vez podríamos hablar de las funciones metalingüística y poética.

El mensaje que se nos transmite no se puede entender completamente “per se”, dado que se necesitan una serie de conocimientos previos, conocimientos enciclopédicos, que facilitarán una mejor comprensión. Es el caso de “caleidoscopio” (l.28), “esperanto” (l.33), “yuppies” (l.61) o “aldea global” (l.77). Con todos estos conocimientos sí que podremos decir que que el texto tiene coherencia y unidad.

Las reformulaciones...

 

COHESIÓN

 

Para sustentar la unidad y coherencia que presenta el artículo entran en interrelación una serie de marcas fonéticas,  morfosintácticas  y léxico-semánticas.

En realidad lo más significativo  en el plano fonético es la modulación de las oraciones enunciativas, que sólo en algunas ocasiones se ve sorprendida por oraciones interrogativas y optativas, claramente subjetivas, y aunque predominen las enunciativas y el modo verbal indicativo no se trata de  objetividad, sino de una realidad que el autor presenta  cargada de juicios de valor.

Los signos de puntuación y los nexos permiten que el mensaje nos llegue según la intención del emisor y tenemos que destacar el predominio de conectores adversativos, “pero” (l.8 y 73), “no obstante” (l.46) o “sino” (l. 86 y 87), en total relación con su oposición al concepto de la “Generación X”. Es con estas conjunciones  se opone , contrapone o restringe el significado de lo que se ha dicho anteriormente, tratando de presentar su argumentación sobre lo individual frente a lo general. Especialmente significativo es el conector de consecuencia, que abre el último párrafo, con el que expone sus conclusiones, y se erige, de alguna manera sacerdote iluminado para bendecir el mundo de los jóvenes.

Las repeticiones contribuyen a seguir más fácil con el hilo conductor del tema: “generación”, “la X”,  “juventud”. Con los antónimos “villas” frente a “oro”, “individual” frente a “generacional”, “debajo” frente a “arriba” se pretende destacar el mensaje que nos envía A. Gala, muy en consonancia con los nexos anteriormente comentados adversativos, oposición frente a los que hablan de Generación X, oposición frente a los padres, etc. Y ratificando esta idea encontramos los campos semánticos antitéticos. Por una parte, lo positivo de los jóvenes: la integridad, el amor, la amistad, el compañerismo...; frente a los valores de la sociedad: el dinero, el éxito y los vanos sueños.

En cuanto al léxico, se observa la composición de la palabra “cronología”, producto de la unión de dos lexemas que proceden del griego, “cronos” y “logos” y que resulta tan significativa en relación con el tema del que se habla, en definitiva, hablar de  juventud conlleva a hablar del tiempo. O la palabra derivada “puestecillo”, donde los morfemas derivativos –ec-illo ponen de manifiesto una vez más las valoraciones que el autor andaluz introduce.

En la línea de la semántica, cabe destacarla interpretación de lo figurado y no del sentido literal en expresiones como “francotirador que hace la guerra” (l. 20) o “en el portón hermético de la muerte” (l.89) con lo que el discurso gana en expresividad y potencia el lenguaje connotativo.

Las recurrencias sintácticas que predominan en el texto son los paralelismos léxicos “villas y Castillas”, “oro y el moro”,  “otros... otros” (con valor anafórico), etc. Este tipo de conectores (otros) constituye una serie de proposiciones coordinadas distributivas con las que pretende dar una visión variopinta de la juventud, contra lo que pretende indicar el concepto de Generación X. Tienen especial importancia además las proposiciones coordinadas copulativas (l.64 y 68) que indican adición de ideas,  las proposiciones subordinadas de relativo(l.12,29,44), por su interés explicativo, y las subordinadas causales (l.46 y 71) y la consecutiva (l.83), puesto que con ellas se desprenden los efectos propios de un texto argumentativo.

Algunos elementos sustitutorios que cohesionan el texto son los deícticos, muy importantes el “aquí” y “ahora” de la última línea porque nos sitúan en un espacio y en un tiempo, sin olvidar pronombres como “otros” con valor anafórico, o ”lo que os asemeja”, con valor catafórico, como lo puede tener en la primera línea “os” y más tarde lo tiene como anafórico.

Se podría hablar de los hipónimos y de los hiperónimos, la morfología, etc.

Por todo ello, podemos concluir, que se trata de un texto en el que por parte del autor hay un inusitado interés por atraer el interés de los jóvenes , un poco en la línea de la “captatio benevolentiae”,  subrayando una y otra vez su plena confianza en ellos, desaprobando el concepto de “Generación X”, y siempre con argumentos lo suficientemente sólidos, en lo que constituye un acto de comunicación hasta cierto punto, porque pensamos que seguramente no son tantos los jóvenes que lo leen.

 

 

 

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