Emblemático, el templo fortaleza

  realza su solidez. al acariciar la noche.

 Qué no habrá hecho el tiempo

  en su corazón. Prisioneros en sus mazmorras,

  cuadra para las tropas,

  pasto para Cien mil hijos de San Luis,

  litigios entre obispos y cardenales,

  símbolo de resistencia frente al Conde

  de Lerín. Cuántos secretos.

Y ahora con cuatro luces

  irradia su resplandor sobre la atalaya

  de Peralta buscando el amanecer

  en el Moncayo. Mazmorras,

  dependencias para los alcaides,

  alojamiento para el cuerpo de guardia,

  campanas mensajeras y torre de vijía.

  Bien protegido por los contrafuertes

  se ampara la devoción de un pueblo

  que confió en Dios.

  San Saturnino va dejando con su mirada

  hermanamiento más allá de Ultrapuertos.