PAUTAS PARA  EL DESARROLLO DE LA COHESIÓN      Enlace

Haciendo referencia al texto 3, un fragmento de Historia del pensamiento económico, W.J. Barber.

 

 

     Algunos de los elementos que hemos de tener en cuenta en la preparación de este apartado son los siguientes: repeticiones (repeticiones por derivación y  políptotos), sustituciones por metáforas o metonimias, sustituciones por reformulación, sinónimos, antónimos, hipónimos, hiperónimos, familias léxicas, campos asociativos, campos semánticos… (cohesión léxica)

     Limitarnos a exponer ejemplos lingüísticos de los conceptos citados no tiene ningún sentido y su calificación no alcanzaría el cuarto de su valor.

     Algunas ideas que te pueden ayudar a la preparación estilística, una vez localizadas las marcas lingüísticas, son las siguientes:

     Hemos de observar que en cualquier caso tenemos que demostrar la cohesión entre unas partes y otras del texto (puede ser un fragmento), entre unas oraciones y otras, entre unos párrafo y otros, y lo hemos de hacer siempre en relación con la temática y las tipologías. Así, daremos importancia a la presentación del tema, la tesis, la idea principal, cómo avanza dicho tema, elementos  que contribuyen a que no se pierda el hilo argumental; y esto se consigue, por ejemplo con:

 

     Otros elementos muy importantes que “trenzan” el entramado de los enunciados son: deícticos,  sustituciones pronominales y adverbiales (anáforas y catáforas), nominalizaciones, elipsis, correlaciones verbales, sustantivos, adjetivos, etc. (cohesión gramatical).

     Así, dentro de los deícticos, el posesivo  “su” evoca a un referente que ya ha aparecido anteriormente o que parece conocido, puede significar posesión o relación con algo (“su” pueblo); el adverbio “ahora” relaciona lo lingüístico con lo extralingüístico; y en el caso de “esta noción”, el determinante demostrativo indica cercanía, proximidad, lo conocido… Con las anáforas se establece una relación con ideas consabidas, puesto que han aparecido anteriormente; con carácter catafórico, “así” anticipa un modo que se explica a continuación.

     Las formas verbales hemos de comentar las que predominan (como siempre), diremos qué aportan estilísticamente y en la medida que se pueda las relacionaremos con la temática del texto y con las tipologías. Por ejemplo los presentes de indicativo (presente nómico, habitual, etc.) podemos relacionarlos con la tipología expositiva (objetividad del modo indicativo, realismo) o con la impersonalidad presente en las pasivas reflejas, también en relación con el estilo directo frente al estilo indirecto.; en otros casos relacionaremos el presente con la actualidad o con el intento de acercamiento por parte del emisor al receptor. Los pretéritos imperfectos de indicativo son característicos de la tipología descriptiva y guardan relación con la intención del emisor de trasladar al receptor las características de la teoría económica de Smith, o sea, su modelo de análisis económico. Hay que destacar la presencia de sustantivos abstractos, aquellos que presentan conceptos que no se captan con los sentidos; muy importante con el estilo nominal propio de la tipología descriptiva, la presencia de adjetivos calificativos, pospuestos, y el verbo copulativo “es”, apropiado para las definiciones. La presencia de los elementos comentados,  los sustantivos abstractos, los tecnicismos, tanto como la elaboración sintáctica y los incisos aclaratorios, guardan estrecha relación con el carácter intelectual de la temática humanística.

     Respecto a la sintaxis, hay que destacar el predominio de las oraciones enunciativas, característico de la objetividad. Las oraciones son extensas con abundantes sintagmas preposiconales  como complementos y que en algunos casos constituyen proposiciones subordinadas, es decir, es significativa la hipotaxis, quizá  podamos establecer una relación entre la forma y el contenido, ya que  los estudios económicos que presenta Barber tienen su base en el análisis de A. Smith. Destacan las proposiciones subordinadas adjetivas que tienen relación con la intención del emisor de explicar unos conceptos dentro de unas circunstancias, de ahí que las adverbiales tengan una presencia significativa (finalidad, comparación, la concesión, etc.). Las relaciones supraoracionales presentan su máximo exponente en los conectores de “adición”,  de las proposiciones coordinadas copulativas, relacionadas con conceptos de los que habla Smith con la misma categoría gramatical.

     Hay que señalar  algunos marcadores discursivos que indicar  orden y claridad por otra parte, ejemplo; “en primer lugar”, “en segundo lugar”.

     No se pude olvidar al analizar la cohesión, que, además de las relaciones establecidas entre la temática (en este caso humanística) y las tipologías, es fundamental la claridad lenguaje denotativo/connotativo) y la estructura planificada, el orden, la correcta puntuación y la ausencia de contradicciones. Además en determinados casos analizaremos la importancia de los conocimientos enciclopédicos sin los cuales no se podría entender su mensaje y la coherencia del texto o del fragmento, en el que la intertextualidad puede jugar mayor importancia.

 

Se aconseja relacionar los datos con el tema del texto, con el marco en el que aparece y con las tipologías. Así, la presencia del estilo nominal, abundancia de sustantivos concretos, adjetivos calificativos, verbos copulativos, sintagmas preposicionales, proposiciones de relativo o sustantivas, lo relacionaremos con la tipología descriptiva, por ejemplo.

 

                      Ejemplo de cohesión