Tema: La complejidad del cerebro humano.

 

Esquema de la estructura: 

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1.- Publicación en 1604 de un tratado sobre la emanación de los nervios desde el cerebro. (l.1-4)

1.1.- Primeros conocimientos sobre la importancia del cerebro. (4-6)

2.- Complejidad del cerebro. (6-21)

2.1.- pesa 1,5 kg. (l.8).

2.2.- mucho más complejo que un ordenador (10.13).

2.2.1.- mayor capacidad que un ordenador (10-13).

2.2.2.- mayor complejidad del sistema de conexiones (14-19)

2.2.3.- insignificancia del ordenador frente al cerebro (19-21).

 

Podríamos entender el punto uno como la introducción, aunque es donde se desarrolla la idea principal. A partir del punto uno, el desarrollo, y el punto 2.2.3. como la conclusión.

 

Con la forma de poner el esquema estoy diferenciando las ideas principales de las secundarias. Es aconsejable que pongas una frase nominal, quiere decir, sin verbos.

 

 

TIPOLOGÍA

 

El texto que tenemos que comentar, por su tema, por el léxico que utiliza, y por la intención del autor, podemos incluirlo dentro del grupo de los textos científicos. Se trata de un texto expositivo, descriptivo y posiblemente divulgativo, puesto que nos informa sobre la tesis expuesta en un tratado del s. XVII a cargo de un médico inglés, Thomas Willis,  y de estudios posteriores; el autor del texto, contemporáneo, de la era del ordenador, nos describe cómo es el cerebro, e incluso para que lo entendamos mejor, con intención didáctica, utiliza comparaciones. Asimismo argumenta el porqué de esa complejidad.

Su estructura es deductiva-analizante, lo que significa que la idea principal aparece al principio y se va desarrollando a lo largo del texto.

Algunos rasgos del texto científico que podemos localizar son:

La objetividad. Puesto que el autor nos transmite una información sin ningún tipo de valoraciones, o sea, no da su opinión, se  limita a aportar datos demostrables.

Oraciones impersonales. Al comenzar el primer párrafo encontramos “se sabía”, lo que constituye una oración impersonal con “se” y va en la línea de la objetividad: no interesa tanto quién lo dice sino lo que se dice.

Tecnicismos. Palabras que se suelen utilizar en determinados campos o ciencias y que pueden suponer una dificultad para la interpretación del receptor. Servirían como ejemplos: “células auxiliares”,  “unidades conectoras”, “sistemas de conexiones”, “flujos”... En este texto no tienen una relevancia especial, posiblemente porque este fragmento sea parte de un texto que aparezca en una revista y tenga, por tanto, una finalidad divulgativa.

La claridad. Se demuestra en el orden de la exposición, esto es, en la forma de combinar las ideas principales y las ideas secundarias.

La precisión. Un texto científico con frecuencia presenta datos, cifras, tecnicismos, adjetivos, etc. , pretende ser exacto. Lo podemos comprobar aquí cuando define o describe. Por eso utiliza un léxico monosémico y unívoco para que el lector no lo interprete erróneamente.

 

 

 

ADECUACIÓN

 

 

Como venimos diciendo, la finalidad del autor es informar al lector sobre cómo ya en el s. XVII se escribe un tratado en el que se manifiesta la complejidad del cerebro. El emisor puede ser un especialista en anatomía o un periodista que publica algo que ha leído  y le parece interesante, o que en ese momento por la razón que fuera tiene su importancia. El receptor puede ser cualquier persona que lee el artículo por curiosidad porque se lo ha encontrado en una revista; entenderíamos como receptor modelo aquél que conoce el tema, que tiene conocimientos previos, que es estudioso del cerebro, etc. La relación entre emisor y receptor es unilateral, diferida, y en definitiva, podrían tener algo en común: el interés por esta materia.

El mensaje es la exposición del conocimiento que se tiene sobre lo complicado que resulta el cerebro y las comparaciones que se hacen con el ordenador, como ejemplo ilustrativo que contribuye a una mejor comprensión.

El código está constituido por el lenguaje verbal y las normas gramaticales que permiten descodificarlo. El registro es estándar y culto, debido al uso de algún tecnicismo, la elaboración de la sintaxis y el orden de la exposición.

El canal es el papel, o sea, visual, bien puede ser un libro de ciencias naturales, medicina, o simplemente una revista –ya que puede entenderse con facilidad-.

Las marcas espacio-temporales ponen de relieve la situación. Partiendo de la actualidad, se alude a un pasado anterior a  1604 y después a esta fecha. El adjetivo inglés contribuye a una clasificación nacional, y el nombre del autor, por otra parte, es aquí una cita de autoridad.

La función del lenguaje que predomina en el texto es la referencial por razones que ya hemos comentado. Entre ellas la objetividad con que se trata el tema, la presencia de la oración impersonal “se sabía”, los verbos en indicativo (eran, emanaban, se apiñan, permite...)(1),  sustantivos concretos (cerebro, ordenador, libro...)(2), adjetivos calificativos especificativos postpuestos exacto, complejo, conectoras, grande, nerviosa...)(3) y se sigue el orden lógico de la frase.

Por todo lo expuesto podemos afirmar que el texto constituye un acto de comunicación.

 

 

 

Notas:

1.- El Indicativo es el modo verbal de la realidad, de la objetividad, frente al subjuntivo y el imperativo que indican subjetividad. Concretamente el subjuntivo muestra deseo, posibilidad, duda, temor...

2.- Los sustantivos concretos son los que predominan en los textos científicos, porque hablan de realidad tangibles, referentes reales y externos al emisor, frente a los abstractos, propios del mundo de las ideas, los conceptos, el pensamiento... pueden ser más subjetivos. No suelen aparecer en los textos científicos.

3.- Los adjetivos especificativos y postpuestos indican objetividad, porque seleccionan dentro del grupo del sustantivo al que acompañan, muestran realismo. Por ejemplo, “coche azul”, el coche azul, me sirve para diferenciarlo de otros coches que son de otros colores. Pero si digo la “nieve blanca” o la blanca nieve, no diferencia nada, destaca la blancura; bueno, ahora lo que me interesa es que veas que los adjetivos calificativos especificativos postpuestos  suelen aparecer en textos objetivos. Como todo lo que venimos diciendo, va a poder demostrar con rasgos lingüísticos cómo efectivamente existe esa objetividad.

 

 

COHESIÓN

 

En el texto todos los elementos están interrelacionados para que realmente haya coherencia, o sea, tenga sentido, a pesar de no ser sino un fragmento se transmite un acto de comunicación y presenta, para ello,  unión entre unas partes y otras, entre los distintos párrafos y, por supuesto, entre los distintos planos: fonético, morfosintáctico y léxico-semántico.

Todas las oraciones son enunciativas, modalidad propia de la objetividad, lo que no permite destacar nada especial respecto a la entonación de los enunciados.

Algunas de las recurrencias(1) más relevantes son las repeticiones. Los dos párrafos están relacionados por el tema y dentro de lo puramente morfológico destacamos los sustantivos concretos “célula”,  “ordenador” y “cerebro”  que los une, constituyendo así un modelo de repetición anafórica (2).

Podrían entenderse como sinónimos “tratado” y “libro”; “cerebro” y “órgano” son un buen ejemplo de hipónimos(3); “ese libro” supone otro ejemplo de repetición, entre los muchos que se encuentran y como hemos mencionado antes con carácter anafórico. Las repeticiones a lo largo del texto son muy importantes y abundantes, es una forma de subrayar  aquello que se quiere comunicar.

Otro tipo de repeticiones son las repeticiones por derivación (4). Sirvan como ejemplos los siguientes: “nervios” y “nerviosa”, “complejo” y “complicado” y “unidades conectoras”, “conexiones” y “conectadas”.

Las sustituciones permiten que avance el tema evitando repeticiones que podrían empobrecer el texto. Así el pronombre “lo” sustituye a cerebro (deíctico –5- anafórico),  “uno”, referido a ordenador, y “nos” pronombre equivalente a  nosotros con función de complemento. Estos elementos lingüísticos sólo tienen sentido en el contexto.

 

También contamos con unos rasgos lingüísticos omitidos(6) (elididos) que se sobreentienden y que contribuyen a cohesionar el texto. Se trata de la forma verbal “son”, de la línea 2, o simplemente el sujeto omitido característico del texto.

Sintácticamente hablando predominan las proposiciones subordinadas frente a las coordinadas. Se localizan coordinadas copulativas con la intención de unir ideas, sumar. Mientras que las subordinadas adjetivas o de relativo destacan por su intención de modificar (l. 10, 13, 17), de concretar, propio, por otra parte de textos descriptivos. En esta línea hemos de mencionar las proposiciones subordinadas sustantivas (L. 1 y 3), las condicionales (l. 6 y 11),  y las comparativas (l. 14), puesto que el autor usa la comparación para describirnos el cerebro de forma más didáctica.

El léxico es sencillo, claro y preciso; pero como corresponde a este tipo de textos, encontramos algunos términos que constituirían tecnicismos: “células auxiliares”, “corrientes eléctricas”, “flujos”...

Por últimos hemos de destacar los campos semánticos(7): uno relacionado con el cerebro, tema principal: “cerebro”, “células”, “acción nerviosa” y “nervios”, constituye el más abundante, dada su importancia, con lo que el autor pretende que el mensaje llegue al receptor sin ningún tipo de ambigüedad; por otro lado, uno relacionado con algo tan cotidiano hoy día como la informática: “cerebro”, “unidades conectoras”... Estos dos campos semánticos permiten la continua comparación y nos hacen ser conscientes de la complejidad del cerebro puesto que resulta mucho más complicado que algo que a todos nosotros nos lo parece bastante: el ordenador.

Por todo lo dicho (conclusión) podemos afirmar que el autor ha conseguido su intención puesto que el texto que hemos comentado se atiene a las normas gramaticales y presenta de tal modo coherencia y cohesión que resulta claramente inteligible.

 

 

1.- Recurrencias. Recursos lingüísticos (repeticiones, sustituciones, sinónimos, paralelismos...)

2.- Repeticiones anafóricas. Cuando se dice algo que ya se ha mencionado anteriormente hablamos de anáfora;  si anunciamos algo que aún no conocemos, catáfora. Te lo diré luegolo es un catafórico, porque no sabemos a qué se refiere. Me dieron un balón y lo regalé: lo es anafórico porque se refiere a algo que ya conocemos.

3.- Hipónimos. Se refiere a dos palabras entre las que se establece una relación hacia más global o al revés. “Cardelina” es un hipónimo de ave; “ave” es un hiperónimo de halcón.

4.- Repetición por derivación. Tienen la misma raíz pero cambian algunos morfemas derivativos.

5.- Deíctico. Palabras que no significan nada si no es en su contexto, ejemplo: aquí, tú, yo, este, etc.

6.- Elementos elididos. No están presentes pero se sobreentienden.

7.- Campos semánticos. Palabras que tienen que ver con un significado genérico, ejemplo: fruta  -dátil, naranja, pera, melocotón...-, material escolar: libros, bolígrafos, lapiceros, folios, etc.

 

Modelo 2º de Bachillerato